jueves 12 de enero de 2012

El momento 3.000

Tras unos días de vacaciones en Íllora reemprendo la activad del blog con una entrada relacionada con Íllora.

Me gustaría hablaros de mi experiencia vivida el día de la entrega del premio de los 3.000€ por parte de la CEAMI. Para los que no sepáis de qué hablo, se trata de un sorteo que realizaron los empresarios miembros de la asociación en que se repartían dos premios de 3.000€ para los dos números que fueran premiados. La única condición necesaria para participar era comprar en dichos comercios y éstos te entregaban un buen número de boletos para participar en el sorteo.

Llegamos al día en cuestión. Plaza del Arco, junto al Ayuntamiento de Íllora. Frío intenso, sopla algo de viento. Miles de personas de agolpan en la plaza, de fondo se aprecia el sonido de un coro rociero, en el tumulto es prácticamente imperceptible. La gente se impacienta, algunos lanzan alguna que otra reprimenda al aire para provocar la risa en el respetable. Comienza el sorteo, una niña tímida no quiere ser la mano inocente, algunos la increpan (pobre niña, muy mala educación algunos) Finalmente un niño saca una papeleta, el presentador de la velada intenta darla intriga, lo llama. Al final, el humorista local, me alegro por él, un tipo entrañable. Recoge el premio, entre aplausos y risas, cuenta su chiste de rigor (todo un clásico el del vino mosto) y algunos abuchean (más mala educación) Se palpa la prisa, la gente quiere ganar 3.000€ y que no le entretenga con "hostias". Tras unos minutos, nuevo ganador, o mejor dicho ganadora. Es aquí cuando aparece mi sorpresa. No habiendo alcanzado la agraciada ni el segundo de los escalones que la llevaban a la su momento de gloria en el escenario, comienza los miles de personas a abandonar la Plaza del Arco como si les llevara el mismísimo diablo. Hacía frío sí, pero no tanto. En un momento de duda, no nos da tiempo a girarnos a mí pareja y a mí, cuando la gente, que ya caminaba en sentido inverso al nuestro, nos desplaza a un lado y a otro como a una bolla de esas que delimitan las zonas de la playa. La gente camina rápido y se queja: "Vaya pollas, no me ha tocao", "Cuchi a quién le ha ido a tocar, a Diego Liria". Entre improperios y empujones, nos dejamos arrastrar por la marea humana. Estamos ya casi en el despacho de pan de fuera de la plaza. A lo lejos parece que continúa la fiesta de la CEAMI. Ya pocos escuchan la alegría de la agraciada. Me cuenta que había vino y regalos para los asistentes al evento. Supongo que servirán para la siguiente ocasión, si hay.

Para finalizar, simplemente decir que fue un claro ejemplo de esa bipolaridad ilurquense, capaz de lo mejor (bravo para la CEAMI y su magnífica idea) y de lo peor (abucheo para gran parte de los vecinos) ¿Es qué no somos capaces de disfrutar de una fiesta que organizan nuestros empresarios? ¿ No somos capaces de alegrarnos por la suerte del prójimo? Vaya si esto me suena de otras veces....

Juan Ruiz

1 comentarios:

Anónimo dijo...

yo fui uno de las tantas personas que habia alli sali como se suele decir¡pitando! no por menospreciar a los premiados ni nada todo lo contrario me alegre de que le tocara a diego mas que a mi mismo puesto que lo conozco y se de su necesidad y los motivos de la (huida masiva) pues ya as nombrado alguno como era el frio no los siguiente,la demora en la entrega en el premio y mencionar que muchos trabajabamos al dia siguiente y estabamos sin comer alli desde las 8 de la tarde que se empezo a decir que empezaba y como bien sabes termino sobre las 11 de la noche ¡ claro que quien no tiene nada que hacer lo mismo se podia haber quedado alli!